La ducha: bañarse sentado
Una silla para ducha permite bañarse sentado, sin estar parado sobre el piso mojado ni tener que mantener el equilibrio con los ojos cerrados o el jabón en la mano. Tiene patas regulables con regatones de goma que no resbalan.
Conviene elegir una con respaldo si la persona se cansa rápido o tiene poca estabilidad, y medir el espacio de la ducha antes de comprarla.
El inodoro: sentarse y pararse sin esfuerzo
Para muchas personas lo más difícil es bajar hasta el inodoro y volver a pararse, sobre todo después de una operación de cadera o rodilla. Un sobrewater (elevador de inodoro) suma altura al asiento para que haya que doblar menos las piernas.
Se coloca arriba del inodoro que ya tenés, sin obras, y se saca fácil para limpiarlo.
De noche: la silla higiénica
Si la persona se levanta de noche o le cuesta llegar hasta el baño, una silla higiénica al lado de la cama evita el recorrido a oscuras, que es cuando ocurren muchas caídas. Tiene balde extraíble y se limpia fácil.
Cambios simples que también ayudan
- Una alfombra antideslizante adentro de la ducha y otra afuera, bien apoyada.
- Buena luz, y una luz chica encendida de noche en el camino al baño.
- Jabón, champú y toalla al alcance de la mano, para no tener que estirarse.
- Agarraderas firmes amuradas a la pared. No apoyarse en el toallero ni en la cortina: no están hechos para sostener el peso.
- Dejar la puerta sin traba, para poder entrar a ayudar si hace falta.
¿Comprar o alquilar?
Si es para una recuperación de algunas semanas, se puede alquilar. Si es para el día a día, suele convenir comprar. Escribinos por WhatsApp contándonos cómo es el baño y quién lo va a usar, y te decimos qué conviene.
Esta guía es orientativa. Ante cualquier duda, seguí las indicaciones de tu médico o fisioterapeuta.
